Los trágicos amores de Van Gogh. Las musas que inspiraron sus pinturas

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El corazón de Vincent Van Gogh se sentía atraído irremediablemente por las causas perdidas, por esa clase de romances destinados a no suceder bajo ninguna circunstancia. Fueron tantas las penas las que provocaron los amores de Van Gogh, que el despecho se convirtió en una enorme fuente de inspiración en la ejecución de varias de sus obras. Te contamos parte de la historia de las musas detrás de los retratos del pintor postimpresionista.

Los amores de Van Gogh que inspiraron sus pinturas

Un Vicent Van Gogh de 20 años, muy emocionado, se abría camino hasta Londres, donde trabajaría con su hermano Theo en la venta de obras de arte. Vincent se encontraba prácticamente en el paraíso al estar rodeado de pinturas la mayor parte del día, eran sin duda buenos tiempos. En ese viaje los hermanos Van Gogh se hospedaron en la casa de la familia Loyer, junto con la dueña de la casa y su hija Úrsula, quien tenía casi la misma edad que el joven pintor.

Úrsula Loyer, el primer amor de Van Gogh

Al comienzo, Úrsula y Vincent cosecharon una gran amistad. Durante los ratos libres conversaban por largas horas, tomaban té y se acompañaban en silencio mientras admiraban los atardeceres, decenas de ellos. Hasta que los sentimientos por Úrsula comenzaron a florecer, lo cual se atrevió a confesarle con la esperanza de ser correspondido, pero su corazón acabaría deshecho. Úrsula no lo amaba, se reservaba para alguien más. Desolado, aquel muchacho enamorado por vez primera, regresó a casa de sus padres donde por poco se echó a morir.

Kee Stricker, la prima triste que Van Gogh amó

Sin embargo en 1881, otra mujer le devolvería las ganas de vivir y también las de pintar. Pero la suerte de Vincent en el amor, como confirmarás más adelante, dejaba mucho que desear. Así como esta dama apareció y las viejas heridas aparentemente cicatrizaban, abriría otras mucho más punzantes de las que jamás se volvió a recuperar. Era su prima Kee Stricker, una mujer abatida por el fallecimiento de su marido, que lo cautivó con su tristeza.

Los trágicos amores de Van Gogh. Las musas que inspiraron sus pinturas
Kee Stricker, dibujada por Van Gogh en 1882

El delirio de Vincent comenzó cuando Kee llegó a la casa de la familia en busca de consuelo luego de quedar sola con su pequeño hijo de 4 años. La fragilidad de Kee, la desesperanza que se le dibujaba en el rostro, fascinó a Van Gogh perdidamente desde el primer momento en que la vio. Van Gogh enloqueció por ella hasta el punto de gritar a los cuatro vientos que era la mujer de su vida. Pero la familia de Van Gogh no estaba conforme con esto. Creían que él había perdido la cabeza, pues el fallecimiento del esposo de Kee era demasiado reciente como para que él intentase pretenderla.

Por su parte Kee no aguantó la insistencia de Vincent y se marchó para jamás saber ni de él ni de su familia. En cambio su imagen permanecería grabada para siempre en los cuadros del hombre que soñaba con ponerle fin a su luto. Otra batalla perdida en el amor, pero no por ello desistiría a seguir intentándolo, aunque este desamor condujo a otro mucho más tormentoso en La Haya, Países Bajos, adonde Vicent se retiró para escapar de la realidad.

Enamorado de una prostituta

En una de sus escapadas al bar para ahogar las penas en alcohol, notó a una muchacha desnutrida tirada en la acera. Era una prostituta embarazada y ebria. A ella le extendió la mano, sin dudarlo ni un segundo, para salvarla de la miseria. No tenía nombre, así que la llamó Sien.

Los trágicos amores de Van Gogh. Las musas que inspiraron sus pinturas
Retrato a Sien, titulado como “Sorrow” (tristeza en español)

Su necesidad de salvar cualquier cosa que no fuera él mismo condujo a Van Gogh a obsesionarse por las mujeres desafortunadas. De Sien también se enamoró perdidamente, cuidó de su embarazo y luego de su hijo, al que quiso como uno propio. Ambos le brindaron tanta felicidad que a su hermano Theo le escribió en una carta:

“YO NO PUEDO MIRAR LA CUNA SIN SENTIRME IMPRESIONADO, PUES EL HOMBRE SE SIENTE INVADIDO POR UNA SENSACIÓN PROFUNDA Y PODEROSA CUANDO ESTÁ SENTADO AL LADO DE LA MUJER QUE AMA, JUNTO A LA CUNA DONDE DUERME UN NIÑO”.

Pero Sien eventualmente retomó sus viejas andanzas: el alcoholismo y la prostitución. Un asunto que para Vincent se volvió insostenible, tras haberlo intentado todo para librarla de ese mundo. Él sabía que todo aquello era inútil, así que se marchó.

Los trágicos amores de Van Gogh. Las musas que inspiraron sus pinturas
Retrato a Margot, por Vincent Van Gogh

A este punto te preguntarás, ¿alguna vez alguien amó a Vincent Van Gogh de verdad? ¿Algunos de los amores de Van Gogh fue mínimamente feliz? Sí, Margot lo hizo, fue la primera en enamorarse del “pintor loco de Nuenen”, como le llamaban. Ella era mayor que él y poco agraciada a la vista. Pero Vincent se encontraba tan solo y dolido por haber abandonado a Sien, que aceptó recibir las atenciones de Margot por los cuatro meses que permanecieron juntos. En ese tiempo Margot le propuso matrimonio, pero su familia se encargó de separarlos debido a la fama de ‘desequilibrado mental’ de Van Gogh.

Los trágicos amores de Van Gogh. Las musas que inspiraron sus pinturas
Retrato realizado por Van Gogh. Musa: Agostina Segatori

Todos, o casi todos los amores de Van Gogh quedaron documentados en sus pinturas,pero ninguna inspiró una imagen más colorida que Agostina Segatori, el último amor de Van Gogh. Era una modelo famosa, con aspecto exótico, inclinada a los lujos y a los excesos. Vincent, mucho más modesto, terminó tan abrumado con su estilo de vida que decidió dejarla y cerrar su corazón definitivamente. Después de ella, se dice que nunca más se volvió a enamorar.

Estas desventuras nos hablan de cuan sensible, incomprendido y solitario era el pintor neerlandés, uno de los principales exponentes del postimpresionismo. ¿Y a ti, qué te dicen sobre él las historias de los amores de Van Gogh?

Imágenes: Wikipedia.

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