Sin Abejas no hay paraíso

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Fotografía: Corporación para el Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial La Macarena (Cormacarena)

Según un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación, por sus siglas en inglés FAO, las abejas polinizan cerca de 71 de las 100 especies de cultivos que proporcionan el 90% de los alimentos a los habitantes de 146 países del mundo, lo que demuestra la importancia de estos insectos polinizadores y su influencia en nuestro diario vivir.

En Colombia en los últimos tres años, según datos del Colectivo Abejas Vivas, hasta finales del 2017, se reportaron más de 13.500 colmenas extinguidas. Si bien el exterminio diario de abejas es provocado la mayoría de las veces por envenenamiento, producto del uso de insumos agroquímicos que contienen fipronil y neonicotinoides, entre otros, existen factores que han diezmado su población, como lo son la pérdida de su hábitat natural (deforestación, monocultivos y el cambio climático).

Teniendo en cuenta lo anterior, la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial La Macarena (Cormacarena) invita a los agricultores, a tener en cuenta que los agroquímicos tienen en sus etiquetas la descripción de sí contienen componentes que afectan a los polinizadores, lo que les permite en los casos que sí generen afectación, concertar con los apicultores que se encuentren en su radio de producción, sobre los días en que aplicarán dichos productos para que los abejeros puedan proteger sus colmenas impidiendo la salida a campo. También es importante saber que en caso de requerir el retiro de las mismas, hecho que se presenta principalmente en centros urbanos, se debe acudir a los Bomberos Voluntarios o a la Defensa Civil.

LA CORPORACIÓN Y SU COMPROMISO

Mientras el Colectivo de Abejas Vivas, el grupo más representativo en Colombia en el tema de defensa de abejas y polinizadores, lucha porque el Estado Colombiano reconozca la importancia de su conservación, y tome cartas legislativas en el asunto para evitar que sigan muriendo por envenenamiento diariamente, en el Meta, Cormacarena con pocas herramientas jurídicas, impulsa, asesora, acompaña, y defiende a los apicultores de la región en pro de que esta actividad se multiplique.

Hay dos razones de peso por los que Cormacarena le ha apostado a impulsar la Apicultura en los diferentes municipios del Meta. La primera se relaciona con los servicios ecosistémicos que las abejas le brindan a la vida en sí, permitiendo que más del 75% de las plantas silvestres se reproduzcan y den fruto, un papel crucial en una región como la nuestra que se proyecta como una dispensa agrícola, y un destino turístico (por sus paraísos naturales).

La segunda razón es la oportunidad económica para las comunidades metenses teniendola como su fuente principal de ingresos y alimentos, aportando calidad de vida, ya que son más de cinco los productos directos que se pueden aprovechar y sacar a la venta. Algunos de ellos son: miel, propóleo, polen, jalea real y cera.

LA NORMATIVIDAD VERSUS AMENAZA

Aunque son grandes los beneficios, la normativa no es clara por la ambigüedad de la misma, frente a cómo regir en los casos que atenten contra la vida de las abejas, en condición de silvestres, o en su hábitat como animales domesticados, sin embargo en ambos casos su vital función dentro de los ecosistemas es la misma. Según Gildardo Franco, profesional del Grupo Aire y Urbano de Cormacarena, la competencia de la Corporación es la protección de los animales silvestres, y ante los casos de envenamiento de abejas, han recibido dos denuncias oficiales.

“Cuando son abejas que se encuentran dentro de un cajón, aplica la normatividad de especies domésticas, no obstante esto no exime a quien hizo la afectación porque está haciendo un daño colateral a los recursos naturales con efectos negativos sobre la naturaleza. En vista de esto, quien afecta las abejas así estén dentro de un cajón, le aplica la normatividad ambiental porque está afectando de forma indirecta a los ecosistemas, específicamente a los bosques, a la flora”, así lo explicó Franco.

De esta manera, Cormacarena bajo la luz de la norma ha sancionado pecuniariamente a quienes han generado este “apicidio”, en el último caso se afectaron un promedio de 225 colmenas, cada una con cerca de 100 mil abejas.


OPORTUNIDAD DE NEGOCIO

Según Franco en Europa el negocio de los apicultores, no está en vender los productos directos, sino en ofrecer el servicio de polinización a los grandes empresarios de la agroindustria (llevando las abejas a campo, quienes finalmente son las expertas, para que polinicen los cultivos). Es allí donde las abejas dejan de ser una amenaza para convertirse en una herramienta vital dentro del proceso aumentando la producción, lo que genera una mayor rentabilidad.

En un futuro cercano la Orinoquía podría convertirse sino en el principal, uno de los mayores productores de miel del país, coincidiendo con la llegada de los grandes proyectos agroindustriales a la región, lo que significa un nuevo mercado para nuestros apicultores, solo sí se replica la experiencia de Europa, donde empresarios y abejeros, se han puesto de acuerdo en las fechas de las fumigaciones, para no envenenar a las abejas durante estos procesos y garantizar un trabajo articulado.

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