El Séptimo Indigenista de Latinoamérica es Villavicense

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Franklin Meneses alcanzó el reconocimiento de instituciones nacionales e internacionales, entre ellas, Organización de Naciones Unidas (ONU), y el Congreso Internacional de Pueblos Indígenas de América Latina (CIPIAL), el cual lo incluyó en la lista de los 10 mejores indigenistas de América Latina.

Cuando se escucha hablar de indigenistas, inmediatamente viene a la imaginación un hombre de barba, con cabello largo, olor a tierra y de titulo académico: antropólogo o sociólogo, que son los estudiosos más comunes de ese campo, para sorpresa del mundo, Franklin Meneses, pese a ser aventurero y sencillo, rompe con este esquema debido a que sus estudios no son tan afines a este campo de investigación.

Franklin Meneses Sáchica (FMS), abogado, licenciado en Filosofía y Pensamiento Político y Económico de la Universidad Santo Tomás, con postgrados en Derecho Penal, Derecho Administrativo, Pedagogía en Educación Superior, Derecho Público, Sicología Jurídica y Forense de la misma universidad, cuenta con una experiencia de más de catorce años en trabajo de campo como investigador en asuntos étnicos y culturales e indigenismo.

El Periódico Llanoalmundo (LL), en su búsqueda de información acerca de los grupos étnicos del Meta, tuvo la oportunidad de establecer contacto con el Mágister Meneses, villavicense que recorre Latinoamérica para realizar su trabajo de campo a nivel investigativo.

LL: Ser indigenista en Colombia no es fácil si tenemos en cuenta la geografía y el acceso a las poblaciones ancestrales. ¿Qué lo motivó a enfocarse en este tipo de investigación?

FMS: Desde muy joven sentí un anhelo por descubrir la magia de nuestros indígenas, la cual fue aumentando con cada visita a museos y con las conversaciones con los ancianos considerados sabios en las comunidades. Inicié realizando expediciones a lugares representativos en Colombia: Parque Arqueológico San Agustín, Piedras de Isnos y Restos Funerarios en Obando (Huila), El Observatorio Astronómico Muisca y el Templo del Sol (Villa de Leyva y Sogamoso- Boyacá, respectivamente), Museo Arqueológico Guayupe (Fuentedeoro -Meta), entre otros. Posteriormente tuve la oportunidad de realizar investigaciones en República Dominicana, Brasil, México, Perú, Ecuador y Bolivia, con los cuatro últimos se establecieron fuertes lazos académicos. Durante estos viajes aprendí mucho de las poblaciones ancestrales y descubrí que el “Realismo Mágico”, iba más allá de normas, historias, mitos y leyendas, constituyéndose en un conjunto de sueños y realidades que emergen de lo más profundo de su ser, lo cual me llevó a concluir que son los auténticos y últimos guardianes de la naturaleza y de la preservación, por un mundo ecológico y sostenible, mucho más humano.

LL: Teniendo en cuenta que cada población ancestral en Colombia tiene su propia cultura ¿Cómo aplicar un sistema jurídico que garantice sus derechos y los de quienes no hacen parte de ninguna etnia?

FMS: Para entender el indigenismo en temas jurídicos en Colombia debemos remitirnos a la Constitución de 1991, como antecedente y punto de partida de una nueva etapa en pro del reconocimiento de los derechos sociales y culturales de las minorías étnicas. A partir de ese año en Colombia se constituyó el pluralismo jurídico, dos ordenamientos bajo una misma constitución, el ordenamiento ordinario que rige a todos los ciudadanos; y la jurisdicción especial, que abarca población indígena, afrodescendiente, raizal y Romaní. Sumado a ello el Bloque de Constitucionalidad (tratados, convenios, protocoles y convenciones rati-ficados por Colombia) y las sentencias de la Corte Constitucional. Esto quiere decir que en Colombia se reconoce el amparo y la protección no solo de los ordenamientos internos de las comunidades, sino también de la preservación de un componente mas grande a nivel de lengua, tradiciones mítico-religiosas, costumbres, gastronomía, manifestaciones artísticas, medicina tradicional y formas de preservar la flora y la fauna.

LL: Con el paso del tiempo las comunidades indígenas tienden a desaparecer. ¿Qué hacer para conservar estas poblaciones ancestrales?

FMS: El departamento del Meta por su localización estratégica ha permitido el acceso de población ancestral proveniente de otras partes de la geografía nacional. En la actualidad se destacan los asentamientos Sikuanis, Piapocos, Sálivas, Guahibos, Ingas, Huitotos y los Jiws y tristemente la cultura Guayupe que hoy está extinta, pero que nos dejó un legado arqueológico funerario. Desde mi experiencia, considero que existen tres aspectos importantes que se deben tener en cuenta en pro de la conservación aborigen:
Aspecto jurídico: contempla el respeto y reconocimiento de su ordenamiento interno y de sus tradiciones. A la par que el cumplimiento por las normas tanto nacionales como internacionales.Tolerancia y libertad: Es el reconocimiento de su dignidad humana para vivir, transitar y expresarse. La convivencia: aprender a convivir como hermanos en un mundo que esta cada vez más modernizado, lleno de tecnología y de implementación de procesos urbanísticos. El objetivo no debe ser colonizarlos, sino permitir su libre desarrollo en su entorno propio.

LL: Para finalizar, en el mundo existe un auge por el cuidado del medio ambiente, ¿Cómo hacer que los pueblos ancestrales transfieran estos conocimientos a las nuevas generaciones?

FMS: Implementando la cultura de la etnoeducación para que lo rural se convierta en un espacio de encuentro y preservación, impactando a los diferentes sectores económicos.

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