500 años cultivando café en el Meta, hace que sea el mejor del planeta

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Café de Conuco, una preparación tradicional del café llanero, que puede disfrutar en la tienda de café El Cafetal.

Nuestros Llanos, han sido semillero de innumerables productos alimenticios que aún hoy hacen parte de la canasta familiar.  Es así que, con la llegada del ganado proveniente de Europa que ingresó a nuestras llanuras por el río Orinoco, en manos de la Comunidad jesuita, también llegó el café Arábica.

La historia ha ratificado que, durante la Campaña Libertadora, nuestros renombrados lanceros llevaban consigo una bolsita de granos de café, los cuáles consumían para enfrentar el indolente clima al cual no estaban acostumbrados.

A través del tiempo muchos campesinos de nuestra región que iniciaron con una producción de café artesanal, han tecnificado sus cultivos para ofrecer una mejor calidad, llegando a obtener reconocimientos a nivel nacional e internacional. Es así que, en once municipios de nuestro departamento hoy se siembra café.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), la percepción y el reconocimiento del Café de Colombia a nivel mundial, lo ha posicionado como el mejor y más rico del mundo, gracias a este reconocimiento en el año 2007 recibió la denominación de Indicación Geográfica Protegida (IGP) que corresponde a un producto con alto nivel de calidad, gracias al vínculo con el medio geográfico en alguna de las etapas de su producción, transformación y/o elaboración recibiendo la protección que implica la IGP en los 27 países miembros de la organización.

En Llanoalmundo.com, atendimos la invitación de dos empresarios llaneros que hoy han abierto un lugar que no sólo ofrece el mejor Café Llanero, sino que está rodeado de historias, vivencias, tecnología y muchas ganas de dar a conocer lo nuestro.

José Ángel Tibambre,  llanero de pura cepa, periodista y publicista, desde muy niño tuvo contacto con esta producción y vio como sus abuelos vendían sus cargas de café a precios irrisorios sin obtener el reconocimiento, ni el beneficio económico por su ardua labor. Él se propuso la meta de ofrecer una alternativa para los campesinos productores de café en el Departamento, capacitándolos, generando un espacio donde dieran a conocer su producto y mejoraran sus procesos comerciales, lo cual, con un gran esfuerzo, ha logrado.

Para Tibambre, hablar del café en el Llano es hablar de la llegada de los españoles y de cómo el café es tan llanero como la vaquería: “proveniente de Europa durante la colonización, tuvimos el privilegio de recibir el café Arábica, teniendo en cuenta que en el mundo existen dos clases de café: el Robusta (Coffea Canéphora) y el Arábica (Coffea Arábica). El café Robusta tiene aproximadamente el doble de cafeína que el Arábica, puede crecer en zonas secas, es poco digestivo, tiene un gusto final amargo, con mucho cuerpo y poco perfumado, por su parte la variedad Arábica solo puede crecer en una altura de 500 a 2.400 metros sobre el nivel del mar, posee una concentración de cafeína de un 1,7% como máximo. Como resultado, el café Arábica crea una bebida más aromática y suave al paladar, y también es más digestiva. Es así que, mientras una carga de café Arábica Especial cuesta cerca de $1.200.000.oo, la carga de café Robustas puede costar $400.000.oo”, así lo indicó el experto.

Muchas personas manifiestan que adquirir un café de origen suele ser más costoso que comprar una marca comercial, a lo cual José Ángel nos indicó que, pese a ser las comparaciones odiosas, entre las calidades de café sería como tomar una cerveza frente al más fino de los wiskys, es decir que nuestro café Arábica Especial se equipara por el cuidado de su producción al mejor wisky del mundo. “Si vamos a recibir calidad, la lógica indica que debemos pagar por ella”, Tibambre.

El Cafetal es una tienda de café tradicional llanero, donde se ofrecen diversas preparaciones a base de café Arábica Especial, por ejemplo: si usted quiere un café fuerte, no pide un expreso sino un café cerrero, pero si quiere un café especial con toques dulces pide un Café del Conuco o si quiere un Capuchino pide un Café Espumoso.

Jenny Katherine Méndez Sepúlveda, administradora de Empresas llanera y coequipera de esta importante iniciativa, es la encargada de crear nuevas recetas para acompañar el café Llanero (tortas, dulces y vinos entre otros), además de las labores que desarrolla como administradora de la Tienda de Café El Cafetal.

José Ángel Tibambre, empresario llanero en compañía de Mónica Castañeda, directora de Llanoalmundo.com

Este equipo de trabajo cuenta con el Barista Diego Alejandro Restrepo, que trabaja de forma incansable para ofrecer la mejor calidad en sus productos, quien a la vez enamora a los clientes al compartir sus vivencias y experiencia.

“La invitación que le hacemos a  quien visita Villavicencio a través de este medio, es que venga a vivir la experiencia del Llano en una taza de café, nos encuentran diagonal al edificio de la Dian en el Centro”, José Ángel Tibambre.

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