Tras dos días de intensos contactos, las delegaciones de Rusia y Ucrania, con mediación de Estados Unidos, dieron por finalizadas en Ginebra las conversaciones destinadas a buscar una salida al conflicto, en medio de versiones cruzadas sobre avances y obstáculos.
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El jefe negociador ruso, Vladimir Medinski, informó que las consultas celebradas en Ginebra concluyeron luego de una jornada de aproximadamente dos horas, que se sumó a los encuentros del día anterior en distintos formatos. Según declaró a medios rusos, las discusiones fueron “difíciles, pero sustanciales”. Tras el cierre, la delegación de Moscú abandonó el hotel donde se desarrollaron las reuniones.
El proceso contó con la mediación de enviados estadounidenses, entre ellos el representante especial de la Casa Blanca para procesos de paz, Steve Witkoff, y Jared Kushner, asesor cercano al presidente Donald Trump. En la víspera, Kiev había señalado que sobre la mesa se pusieron tanto asuntos políticos y militares como temas humanitarios vinculados al conflicto.
Desde la capital ucraniana, el presidente Volodimir Zelenski acusó a Moscú de frenar el progreso de las conversaciones, aunque reconoció que los encuentros fueron complejos. Expresó además su expectativa de lograr nuevos intercambios de prisioneros y civiles cautivos. Por su parte, el negociador ucraniano Rustem Umerov habló de “avances” en las discusiones, aunque evitó ofrecer detalles, y reiteró que el objetivo de su país sigue siendo alcanzar una paz “justa y duradera”.






