La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el sábado con la muerte del líder supremo iraní, ha dejado casi 800 muertos y más de mil bombardeos en 153 ciudades, mientras el conflicto se expande hacia Líbano y eleva la tensión regional en el Medio Oriente con evacuaciones diplomáticas y despliegues militares europeos.
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La actual escalada comenzó el sábado, cuando ataques coordinados de Washington y Tel Aviv abatieron al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, junto a varios altos mandos militares. Según autoridades iraníes, la ofensiva incluyó más de mil bombardeos contra instalaciones militares y estratégicas en distintas provincias del país. La Media Luna Roja iraní cifró este martes en al menos 787 los fallecidos desde el inicio de la campaña aérea.
Tras el ataque inicial, Irán respondió lanzando misiles y drones contra bases estadounidenses en países vecinos y contra territorio israelí, ampliando el alcance del enfrentamiento. En paralelo, Israel intensificó su ofensiva y confirmó bombardeos contra la oficina presidencial y el Consejo Supremo de Seguridad Nacional en Teherán, así como “ataques simultáneos” en la capital iraní y en Beirut contra objetivos vinculados al movimiento chií Hezbolá. El ejército israelí también desplegó tropas en “varios puntos” del sur de Líbano, en lo que calificó como una medida táctica y no una operación terrestre a gran escala.
El impacto también alcanzó infraestructuras sensibles. El Organismo Internacional de la Energía Atómica confirmó daños recientes en los edificios de acceso de la planta subterránea de enriquecimiento de combustible de Natanz, aunque descartó consecuencias radiológicas. El organismo señaló que no se detectaron niveles anormales de radiación, pese a los ataques contra instalaciones vinculadas al programa nuclear iraní.
En el plano diplomático, la crisis provocó una rápida reacción internacional. El Departamento de Estado de Estados Unidos ordenó la salida del personal no esencial y sus familias de seis países de la región —Baréin, Irak, Jordania, Kuwait, Qatar y Emiratos Árabes Unidos— y anunció el cierre indefinido de su embajada en Kuwait ante las amenazas iraníes en el golfo Pérsico. Paralelamente, Francia informó que enviará sistemas antimisiles, antidrones y una fragata a Chipre tras el ataque con drones a una base aérea británica en la isla, y aseguró que está dispuesta a defender a sus socios regionales si así lo solicitan.
En el frente interno, el gobierno iraní activó un plan de emergencia nacional y prohibió hasta nuevo aviso la exportación de productos alimentarios y agrícolas, priorizando el abastecimiento interno ante la incertidumbre. Con la guerra extendiéndose más allá de las fronteras iraníes y con actores regionales y europeos reforzando su presencia militar, Medio Oriente enfrenta una de las escaladas más graves de los últimos años, con riesgo de convertirse en un conflicto de mayor alcance.





