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martes, junio 28, 2022

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Opinión: El dilema entre salvar vidas y salvar la economía por Oscar Villalba

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El amor auyenta el miedo, reciprocamente el miedo auyenta el amor pero no sólo al amor, el miedo también expulsa la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y de verdad que sólo queda la desesperanza muda y al final el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma. Aldous Huxley

Dice Huxley también que la realidad no es lo que nos sucede sino lo que hacemos con lo que nos sucede.

Si se puede llamar ir hacia un extremo,el extremo de sólo salvar vidas, sería un escenario muy humanista y es precisamente de lo que carece nuestra humanidad ,por el brillo del oro o por el canto de sirenas que nos han impuesto en nuestro inconsciente a tráves de todos estos años, de tiempos modernos, de capitalismo salvaje, de la mal llamada economía de libre mercado.

No creo en la mano invisible de Adam Smith, que dice que si un hombre adinerado , sólo busca su beneficio,indirectamente lograría el beneficio de la sociedad sin proponerselo ; eso sería abandonarnos a la avaricia de los individuos.

Los mercados deben estar regulados,para de vez en cuando periódicamente ajustar las cargas e intentar mantener la sana competencia o al menos sino se regula como política pública,dejarlo en verdadera libertad sería un acto de generosidad, pero dista mucho de cumplirse, pues los ministros de hacienda trabajan para que los grandes monopolios sigan siéndolo; lo que impide cualquier intento para que obtengamos en verdad el famoso escenario de libre mercado.

Volviendo al tema de ir al “extremo” de salvar solo vidas, y encerrarnos en una cuarentena prolongada, haría que los mercados se desplomen como ya se ha visto; los bursátiles que desde mi real entender no se que tan significativo sea para la sociedad. Pero el desplome de la economía real, sí provocaría el caos socio-económico a tal punto de poder imaginarnos un escenario como el que plantea Saramago en su libro ensayo sobre la ceguera;y es la lucha por la supervivencia por algo tan básico como un bocado de alimento, ante la escasez por la parálisis del sector productivo,empezando por las comunidades menos favorecidas precisamente por la destrucción del tejido empresarial es el caso de las pequeñas empresas que no soportarían mas de 2 meses de cierre total.

Si planteamos el otro escenario, ese si muy extremo de seguir, sin tomar las medidas cautelares ante la evidente amenaza del COVID-19, tendríamos una explosión de la enfermedad a tal punto que colapsaría la ya débil red hospitalaria colombiana y tendríamos una población enferma que no podría hacerse cargo de sostener la estructura económica del país.

Sin caer en la falacia del punto medio, que para este caso no aplica, creo que lo más conveniente para el país es darle autorización de trabajar a aquellos sectores que demuestren una fuerte organización al interior y bajo nuevos esquemas de trabajo o de organización social que sean altamente eficientes “comandados” por líderes con alto sentido de responsabilidad social.

Un ejemplo de ello, es el caso del sector de la construcción que está totalmente bloqueado: El contratista, llámese arquitecto o ingeniero civil, tendría su colectivo de obreros estrictamente seleccionados con pruebas respectivas de diagnóstico del COVID-19 ,este colectivo sería confinado en una casa aislada en donde se les garantice el suministro de alimento diario, estos trabajadores sólo irían de la casa a la obra y viceversa, con las medidas mínimas de seguridad sanitaria; podría llegar a ser un lapso de tres meses de trabajo con descansos de un día cada quince días, al interior de la mencionada casa, esto permitiría que los empleados confinados envíen dinero para sus hogares, quienes evidentemente permanecerían confinados en sus respectivas casas, saludables y con sustento económico asegurado. El responsable del aislamiento riguroso del colectivo de trabajadores activos será el contratista, quien estaría sometido a sanciones fuertes, e inclusive de ver cancelada su tarjeta profesional si al interior de dicho colectivo “confine collective” resultare algún caso positivo.

Esquemas así, permitirían seguir con las medidas de cuarentena parcial, mantendrían activos y con la dinámica económica pertinente a un buen número de trabajadores y de empresas. De igual forma, es evidente que la pandemia nos va a conducir quiérase o no, a cambios que tendremos que implementar como sociedad, que nos dirijan a un capitalismo regulado por organismos de alta confiabilidad en su proceder ético.

Y sí, definitivamente es cierto que los grupos económicos deben solidariamente aportar para atender esta crisis generalizada que afecta una buena parte de nuestra poblacion.

*intervencion primera junta virtual de Fenalco abril 2020

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