La gestión de la gobernadora del Meta, Rafaela Cortés, ha marcado un punto de inflexión en la forma de entender y proyectar el desarrollo rural del departamento. Con una visión de largo plazo, su mandato ha puesto el ordenamiento territorial, la productividad y la sostenibilidad en el centro de la agenda pública, sentando bases técnicas y estratégicas para que el campo metense deje atrás la improvisación y avance hacia un modelo competitivo, moderno y socialmente incluyente. En ese propósito, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural se ha convertido en uno de los pilares de su administración.
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Al frente de esta dependencia se encuentra Andrés Pardo Romero, médico Veterinario Zootecnista, Especialista en Gestión y Planifi cación del Desarrollo Urbano y Regional, Especialista en Gobierno, y Magíster en Gobierno del Territorio y Gestión Pública. Su perfil técnico y su experiencia en la gestión pública han permitido traducir la visión de la Gobernación en acciones concretas, con resultados medibles y una apuesta clara por la planificación como herramienta para transformar el campo.
Ordenamiento rural y planificación productiva
Uno de los avances estructurales más relevantes ha sido la consolidación de un modelo de ocupación rural, que permite identifi car qué se produce, dónde se produce y, sobre todo, dónde debe producirse. Esta planifi cación ha buscado corregir problemas históricos de sobreoferta, escasez de comercialización y conflictos productivos, dotando al departamento de una hoja de ruta clara para el uso efi ciente del territorio.
Este enfoque ha permitido fortalecer las cadenas productivas estratégicas y articularlas tanto a nivel nacional como territorial. El Meta participa activamente en cadenas clave como las de maíz y soya, al tiempo que avanza en la coordinación entre pequeños, medianos productores y el sector privado, superando barreras que durante años limitaron el crecimiento del sector agropecuario.
Alianzas, inversión privada y cadenas estratégicas
Bajo este modelo de gestión, la Secretaría ha priorizado la articulación con gremios y federaciones como Fedepalma, Fedearroz, Fenalce y Fedegán, entendiendo que el desarrollo del campo requiere integrar a todos los actores. Un resultado tangible de esta estrategia ha sido la dinamización de la inversión privada: solo con acompañamiento técnico, gestión y capacitación, se han movilizado más de $25.000 millones en inversiones, sin comprometer recursos propios del departamento.
Un ejemplo emblemático es el fortalecimiento de la cadena avícola, donde la inversión privada permitirá contar con una incubadora en el Meta, reduciendo costos logísticos y productivos para pequeños productores que antes debían adquirir insumos en otros departamentos. Este tipo de proyectos refuerza la autosufi ciencia y competitividad regional.
Financiamiento, extensión y sostenibilidad
En materia de acceso al crédito, el departamento apalancó 70 créditos por más de $800 millones, con tasas compensadas, benefi ciando a pequeños y medianos productores y ampliando el acceso a herramientas fi nancieras. Paralelamente, se logró casi triplicar los usuarios del sistema de extensión agropecuaria, alcanzando cerca de 10.000 productores acompañados técnica y productivamente.
La sostenibilidad también ha sido un eje transversal. Hoy, más de 250 productores hacen parte de redes de proveeduría con prácticas bajas en carbono, procesos de reforestación y esquemas de ganadería sostenible, demostrando que la productividad puede ir de la mano del cuidado ambiental y la rentabilidad.
Infraestructura, calidad y transformación agroindustrial
Otro hito clave ha sido el avance en infraestructura estratégica. Se gestionaron permisos del INVIMA, ICA y Cormacarena para poner en marcha la planta de benefi cio animal del Piedemonte, un proyecto que generará ingresos superiores a $100 millones para Cumaral y más de $1.323 millones anuales para el departamento. Además de fortalecer la capacidad de sacrificio y frío, especialmente en un territorio con uno de los mayores inventarios ganaderos del país.
En paralelo, la administración ha impulsado un plan integral de calidad y buenas prácticas, entendiendo que la comercialización y la exportación no dependen solo del volumen, sino de estándares técnicos. Esta apuesta incluye acompañamiento para la transformación y agregación de valor, evitando que la producción se quede represada por no cumplir requisitos de mercado.
Expomalocas 2026: vitrina del nuevo campo metense
Todos estos avances confluirán en Expomalocas 2026, donde la Secretaría de Agricultura liderará una agenda que posiciona al Meta como epicentro del desarrollo agroindustrial del país. Bajo el lema “La evolución del campo colombiano”, la feria proyecta 250.000 visitantes e ingresos superiores a $110.000 millones, con exposiciones ganaderas de alto nivel, ruedas de negocios, mercados campesinos y espacios de agroinnovación.
Una de las grandes novedades será el fortalecimiento de Maloca Académico, con más de 40 expertos nacionales e internacionales abordando temas como ganadería sostenible, ordenamiento territorial, biodiversidad y energías renovables. Brasil, el país invitado, junto a Antioquia y Puerto Gaitán, consolidando a Expomalocas como una plataforma de intercambio comercial, tecnológico y de conocimiento.
Con planificación, gestión técnica y una visión de largo plazo, el Gobierno del Meta avanza en la construcción de un campo competitivo, sostenible y con oportunidades reales para sus productores, proyectando al departamento como uno de los territorios agropecuarios más importantes de Colombia.
/Redacción Llanoalmundo






