El Parque Nacional Forestal de Mangshan, en Chenzhou, inauguró el 25 de abril la “Cliff Bed Experience”, una plataforma con cama doble suspendida en un acantilado que invita a sentir vértigo… y a tomarse la foto perfecta.
La propuesta consiste en una cama inflable de dos plazas, equipada con almohada y edredón, montada sobre listones de madera anclados al risco a 320 pies (unos 97 m) del suelo. Aunque el nombre sugiere pernoctar en el vacío, la actividad está pensada para estancias cortas de relajación y fotografías, ofreciendo a los visitantes una combinación de adrenalina y paisaje montañoso.
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Por seguridad, todos los usuarios deben portar arnés fijado a la roca, rellenar un formulario médico y cumplir requisitos estrictos: tener entre 14 y 60 años, medir más de 1,37 m, pesar menos de 100 kg y no padecer condiciones de salud que puedan agravarse con la altura. El acceso cuesta 13 dólares e incluye una taza de café para disfrutar —o templar los nervios— junto al colchón.
Desde su inauguración, cerca de 400 personas se han atrevido a esta experiencia que refuerza la tendencia china al turismo extremo, donde ya despuntan escaleras colgantes y pasarelas de vidrio a gran altitud. Con un componente visual hecho a medida para las redes sociales, la “Cliff Bed Experience” amplía el catálogo de aventuras accesibles que seducen a los viajeros en busca de recuerdos inolvidables.