El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, declaró este jueves que la isla está dispuesta a entablar un diálogo con Estados Unidos sobre diversos temas, siempre y cuando se mantenga el respeto a su soberanía y sin presiones externas, en un contexto de tensiones crecientes y sanciones económicas impuestas por Washington.
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En una inusual comparecencia televisiva, Díaz-Canel enfatizó que Cuba aceptaría conversar con Estados Unidos “sobre cualquiera de los temas que se quiera debatir”, siempre que sea desde una “posición de iguales” y sin precondicionamientos que atenten contra los principios de independencia, autodeterminación y no injerencia en sus asuntos internos.
La postura de La Habana surge en medio de la escalada de medidas coercitivas de Washington, que han incluido amenazas tarifarias y sanciones dirigidas a cortar el suministro energético y presionar al gobierno cubano.
La declaración llega en un momento de profunda tensión bilateral, luego de que Estados Unidos endureciera su política hacia la isla e intensificara acciones económicas tras el colapso de su principal socio energético, Venezuela. A pesar de estas fricciones, las autoridades cubanas reiteran que están abiertas a intercambios diplomáticos sin la imposición de condiciones que comprometan su modelo político, al tiempo que insisten en que cualquier acercamiento debe garantizar el respeto a la soberanía y los intereses nacionales.






