La ciudad de Guayaquil y otras tres provincias de Ecuador retomaron el toque de queda nocturno desde este fin de semana, en medio de la peor crisis de violencia de su historia reciente. Más de 75.000 policías y militares fueron movilizados para controlar territorios dominados por bandas criminales y apoyar una nueva fase de la ofensiva del Gobierno contra el narcotráfico.
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Guayaquil, la ciudad más poblada y principal motor económico de Ecuador, volvió a vaciarse al caer la noche. Aunque el toque de queda comenzó oficialmente a las 23:00, desde varias horas antes el transporte público dejó de circular y los comercios comenzaron a cerrar para evitar sanciones o detenciones, mientras miles de ciudadanos se apresuraban a regresar a sus hogares en medio de un fuerte despliegue policial y militar.
La medida, que se extenderá inicialmente por quince días en las provincias de Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas, forma parte de la nueva fase de la estrategia del Gobierno del presidente Daniel Noboa para enfrentar a las organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión. El plan incluye operativos focalizados en los llamados “núcleos de letalidad”, con el objetivo de debilitar las redes logísticas y financieras de las bandas que operan en estas zonas.
La crisis de seguridad se ha profundizado en los últimos años. En 2025 Ecuador registró más de 9.200 homicidios, el mayor número desde que existen registros, con Guayaquil como uno de los epicentros de la violencia debido a su papel estratégico como puerto de salida de droga hacia Europa y Estados Unidos. En respuesta, el Gobierno ha intensificado la cooperación internacional y las operaciones conjuntas con aliados, incluido el apoyo logístico de Estados Unidos en acciones contra grupos criminales





