Estados Unidos e Irán iniciaron este viernes en Omán negociaciones indirectas sobre el programa nuclear iraní y otros asuntos sensibles, en un contexto marcado por profundas diferencias entre ambas partes y con el sultanato omaní actuando como mediador.
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Las conversaciones comenzaron en Mascate con agendas claramente divergentes. Washington busca ampliar el alcance del diálogo más allá del programa nuclear e incluir la limitación de los misiles balísticos iraníes, así como abordar el apoyo de Teherán a grupos regionales como Hamás, Hezbolá y los hutíes del Yemen. Irán, en cambio, insiste en circunscribir las negociaciones exclusivamente a su programa nuclear.
Omán desempeña un papel clave como intermediario en este nuevo intento de acercamiento diplomático. El ministro de Exteriores omaní, Badr bin Hamad al Busaidi, sostuvo reuniones por separado con las delegaciones iraní y estadounidense, en un esfuerzo por tender puentes entre las posiciones enfrentadas y facilitar el intercambio de propuestas.
Por parte de Irán, el jefe de la diplomacia, Abás Araqchí, entregó a su homólogo omaní un “plan preliminar” elaborado por Teherán para gestionar la actual relación con Estados Unidos. El documento fue posteriormente transmitido al enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, quien encabeza la delegación estadounidense junto a Jared Kushner. Según el Ministerio de Exteriores de Omán, el objetivo de estos contactos es “crear las condiciones adecuadas para la reanudación de las negociaciones diplomáticas”, mientras continúan las reuniones en varios frentes.






