Estados Unidos anunció la suspensión del procesamiento de solicitudes de visas de inmigración para ciudadanos de 75 países, entre ellos Colombia, Brasil, Cuba, Guatemala, Nicaragua y Uruguay. La medida, que entrará en vigor el próximo 21 de enero, hace parte de una revisión integral de las políticas migratorias con el objetivo de reforzar los controles de verificación y seguridad.
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Según un documento interno del Departamento de Estado, revelado por la agencia Reuters, la decisión responde a la evaluación de que los solicitantes provenientes de estos países representan un alto riesgo de convertirse en dependientes de la asistencia gubernamental. La administración estadounidense aseguró que se aplicará de manera estricta la normativa que permite negar el ingreso a quienes puedan constituir una “carga para el erario público”.
El portavoz adjunto del Departamento de Estado, Tommy Pigott, señaló que la entidad ejercerá su autoridad histórica para descalificar a potenciales inmigrantes que se beneficien de los recursos públicos. Desde la llegada de Donald Trump al poder, el Gobierno ha revocado más de 100.000 visas y ha endurecido los criterios de otorgamiento, incluyendo un mayor escrutinio de redes sociales y antecedentes personales.
La suspensión impacta de forma significativa a países de América Latina y el Caribe, aunque Venezuela no figura en esta ocasión en la lista. Analistas advierten que la medida forma parte de una ofensiva más amplia contra la inmigración, tanto legal como ilegal, y podría impedir el ingreso de cerca de 315.000 inmigrantes legales en el próximo año, en un contexto marcado por eventos internacionales como el Mundial de la FIFA 2026 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, que no se verán afectados en cuanto a visas temporales.






