Desde Restrepo, Meta, hasta las pasarelas nacionales que hoy impulsan el talento regional, Olga Constanza Bernal Rey —conocida en el mundo de la moda como “Conny Bernal”— se ha convertido en un referente indiscutible del diseño y la formación de nuevos creadores en los Llanos Orientales. Su historia no solo habla de estilo, sino de visión, identidad y compromiso con una industria que puede transformar vidas.
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Una vocación que nació rompiendo esquemas
Conny recuerda que su relación con la moda empezó desde la infancia. Mientras su madre, de gustos elegantes y tradicionales, la vestía con sobriedad, ella intervenía sus prendas, experimentaba y se atrevía a ser distinta. Aquello que en su niñez parecía rebeldía estética, terminó siendo el primer indicio de una vocación.
Aunque inicialmente pensó estudiar medicina, pronto entendió que su camino estaba en el diseño. Ingresó a la Escuela de Diseño de moda de Villavicencio de Doris Gallego, y se especializó en Desarrollo de Colecciones en Italia, y allí descubrió que su talento no solo estaba en crear, sino en formar.
“Dios me dio un don: ver en las personas talentos que ellas mismas no reconocen. Decidí usarlo para levantar diseñadores que pudieran hacer empresa y ayudar a sus familias desde la moda”, afirma.
Hoy, Conny Bernal ha formado cerca de 150 diseñadores de moda, muchos de los cuales ya generan empleo formal en la región y hacen parte activa de la cadena productiva local.
Villavo Fashion: de pasarela académica a Semana de la Moda
Lo que comenzó como una pasarela de fin de semestre para sus estudiantes se transformó con el tiempo en un evento de ciudad. Inspirada en las grandes capitales del diseño, Conny entendió que los desfiles debían integrarse con una feria comercial.
Así nació Villavo Fashion, hoy reconocida como una verdadera Semana de la Moda para la región, donde convergen diseñadores, emprendedores, artesanos y marcas emergentes. El sello diferencial del evento está en su enfoque artístico. Conny, además de diseñadora, es artista plástica, y esa sensibilidad se traduce en propuestas que van más allá de la tendencia global para explorar identidad, investigación y narrativa visual.
“La gente espera Villavo Fashion porque ve propuestas diferentes, moda que nace desde la inspiración y la investigación, no solo lo que está de moda en todo lado”, explica.
Además, la feria no se limita a los estudiantes de su escuela. Desde sus inicios, ha vinculado a emprendedores y artesanos de toda la región, fortaleciendo una red donde el diseño dialoga con oficios tradicionales y producción local.
El gran desafío: enfrentar el “fast fashion”
Para 2026, Conny identifica un reto urgente para la industria: la competencia de las grandes plataformas internacionales de moda rápida, como Shein o Temu, que ofrecen prendas a bajo costo y alta rotación.
La diseñadora señala que este modelo promueve un consumo desmedido, baja calidad y un impacto ambiental y social preocupante. “La moda antes se dividía en dos grandes temporadas. Hoy hay más de 12 cápsulas al año, con prendas de poca calidad. Compramos, usamos poco y desechamos. Eso no es sostenible ni para el planeta ni para la economía local”, advierte.
Frente a esto, propone un cambio de mentalidad: valorar la moda duradera, bien confeccionada y con historia. Conny cuenta que aún usa prendas de diseñadores llaneros que compró hace cinco años, combinándolas de distintas maneras para renovar su imagen sin necesidad de comprar constantemente.
Moda con rostro humano
Más allá del diseño, Conny insiste en que cada prenda local representa una cadena de valor que impacta directamente a familias de la región: modistas, bordadoras, artesanos, patronistas y proveedores.
“Cuando compras una prenda llanera, no solo apoyas a un diseñador. Estás ayudando a que una madre pueda trabajar desde casa, a que un niño tenga útiles escolares, a que una familia lleve comida a la mesa”.
Para ella, la moda no debe ser efímera ni desechable, sino una expresión cultural con responsabilidad social y económica.
Apostarle a lo nuestro
El mensaje es claro: la moda del Meta tiene calidad, identidad y talento suficiente para competir, pero necesita el respaldo del consumidor local. Apoyar a los empresarios de moda de la región no es solo una decisión estética, sino un acto de conciencia económica y social.
En palabras de Conny Bernal: “No nos hace grandes decir que compramos marcas extranjeras. Nos hace grandes creer en lo nuestro, usarlo con orgullo y saber que detrás de cada prenda hay una historia de esfuerzo y dignidad”.
En un momento donde la industria global acelera el consumo, la Semana de la Moda y el trabajo de formadores como Conny Bernal recuerdan que la verdadera elegancia también está en saber de dónde viene lo que vestimos y a quién estamos ayudando cuando lo compramos.
/Redacción Llanoalmundo






