Por: Hector Andrés Pedraza Alcántara
Psicólogo – Coach Gerencia
Estamos en el inicio de un nuevo año, una oportunidad perfecta para reflexionar y preparar a nuestros líderes, equipos y organizaciones para los desafíos venideros. La gestión del cambio no es solo una estrategia; es una competencia imprescindible para quienes desean liderar con impacto en 2026 y más allá.
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Las organizaciones que logran mantenerse relevantes, afrontan crisis y aprovechan transformaciones sociales, comparten un patrón: líderes que no se aferran a modelos estáticos. Como decía Simon Sinek, “Enfócate en el camino, no en los obstáculos.” La adaptación empieza en la mente y en la mirada del líder.
Un aspecto clave es la atención: lo que enfocamos determina nuestro rumbo. Muchas veces, nos quedamos atrapados en los errores, en lo que no salió como esperábamos. Pero el error, en sí, no es el problema. El tema está en la atención que le damos: si miramos solo lo que falló, nuestro equipo también aprenderá a centrarse en las dificultades, en lugar de en las soluciones.
Imagina la metáfora del esquiador que evita chocar con los árboles porque mira la pista, no los obstáculos. Cuando un líder enfoca su atención en la meta y la visión, moviliza a su equipo hacia la acción, dejando de lado distracciones que frenan el avance.
Antes de buscar soluciones, es necesario preguntarse: ¿A qué problema se le está dando protagonismo? Y que ya no requiere análisis, sino decisiones claras. La clave está en cambiar la mirada, y con ella, el diálogo y el movimiento del equipo.
En el mundo empresarial, planificar a largo plazo, definir objetivos claros y estrategias precisas, es vital para navegar al cambio. No basta con querer vender más; es imprescindible entender los márgenes, la utilidad y las prioridades. La diferencia entre vender y ganar radica en la estrategia y en cómo gestionamos nuestros recursos.






