Por: Mariluz Rojas Riaño, Administradora de Empresas, Especialista en Turismo y Hotelería de la Universidad Americam Hotel & Lodgding Educational Institute y Máster en Gestión de Turismo, Hotelería y Restauración en la Escuela de Negocios Educa Bussines School.
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Turismo en Colombia
Durante décadas, el turismo en Colombia ha sido un reflejo de su transformación social, económica y cultural. Lo que alguna vez fue un sector limitado por las dificultades internas del país, hoy se erige como un motor de desarrollo y un puente entre territorios, comunidades y visitantes. El turismo colombiano ha evolucionado desde una visión tradicional centrada en las grandes ciudades y en la oferta de sol y playa, hacia una apuesta por experiencias auténticas, responsables y más conectadas con la identidad local.
En este nuevo panorama, regiones como Guaviare, Casanare, Meta, Boyacá y Santander, se posicionan como protagonistas de un turismo con propósito, alineado a la conservación ambiental, la generación de oportunidades y la valoración cultural. Estos territorios, antes periféricos para el visitante promedio, ahora emergen como escenarios de aventura, biodiversidad y encuentro con la Colombia profunda.
En el Guaviare, el turismo ha permitido revelar tesoros naturales y ancestrales, desde formaciones rocosas milenarias hasta senderos llenos de biodiversidad. Casanare, con su vasto llano, ofrece un turismo que conecta con las tradiciones ganaderas, la observación de fauna y la inmensidad de los paisajes.
En Meta, la naturaleza se convierte en protagonista: ríos cristalinos, cascadas y selvas invitan a un viaje que combina aventura y contemplación. Boyacá refleja su mayor fortaleza en la combinación de patrimonio histórico, cultura viva y naturaleza; Santander, por su parte, demuestra cómo la cultura, la gastronomía y los deportes extremos pueden convivir de forma armónica en un mismo destino.
Turismo promisorio
El presente del turismo en estas regiones es promisorio, pero su futuro dependerá de la capacidad colectiva para consolidar prácticas sostenibles, potenciar el talento local y preservar la riqueza del territorio. El turismo con propósito no solo atrae visitantes: transforma comunidades, fortalece identidades y abre caminos hacia un desarrollo equilibrado.
Colombia, en los años venideros, tiene la oportunidad de liderar un modelo turístico que inspire al mundo. Un modelo donde viajar sea comprender, respetar y aportar; donde conocer sea también conservar. Y en esa visión, Guaviare, Casanare, Meta, Boyacá y Santander seguirán siendo laboratorios vivos de un turismo más humano y consciente.
/Llanoalmundo Ed.95





