Con un firme compromiso por acercar la educación superior a las comunidades más vulnerables, la Corporación Universitaria Minuto de Dios (Uniminuto), a través de su campus Villavicencio, continúa consolidando su labor social en los barrios y fundaciones de la ciudad.
Durante una jornada desarrollada junto a la Fundación Brazos de Dios, niños procedentes de sectores como Villa Faviola, Nuevo Rincón de Santa Elena y El Dique, participaron en talleres de robótica educativa, un proyecto liderado por docentes y voluntarios de Uniminuto que busca despertar en los menores el interés por la ciencia y la tecnología desde edades tempranas.
El director del campus Villavicencio, John Beltrán Quintero, destacó que estas actividades son una muestra del compromiso institucional de poner “toda la apuesta de Uniminuto al servicio de la comunidad”.
“Estamos trabajando de la mano de profesores a través del voluntariado, articulando con los niños y jóvenes procesos como el aprendizaje en robótica, para que puedan participar en eventos de la Gobernación y fortalecer sus capacidades desde la práctica”, explicó Beltrán.
Educación con sentido y pertinencia regional
Más allá del componente social, Uniminuto también enfoca sus esfuerzos en ofrecer programas académicos pertinentes a las necesidades del territorio. Según Beltrán, cada carrera que se abre en el Meta parte de un diagnóstico previo con empresas y comunidades locales, lo que garantiza que los profesionales formados respondan a las realidades del entorno.
“No se trata solo de traer programas por traerlos. Antes de abrir una carrera realizamos estudios de pertinencia con las empresas del departamento. Así, por ejemplo, programas como Derecho, Psicología, Trabajo Social o Ingeniería Agroecológica surgen de una demanda real de la región”, señaló.
El directivo también resaltó el impacto de la tecnología en desarrollo de software, uno de los programas con mayor acogida, y la alta empleabilidad de los egresados de Ingeniería Agroecológica, quienes en un 80% logran vincularse laboralmente tras culminar sus estudios.
Acompañamiento más allá del aula
Una de las fortalezas que más enorgullece a la institución es el acompañamiento continuo a sus egresados. A través del Centro Progresa, Uniminuto ofrece orientación laboral, preparación para entrevistas, actualización profesional mediante cursos en línea y apoyo al emprendimiento.
“No dejamos al graduado a la deriva. Les ayudamos a mejorar sus hojas de vida, a conectarse con empresas y a seguir capacitándose. Algunos egresados incluso han convertido sus tesis en proyectos empresariales exitosos”, comentó Beltrán, citando el caso de la empresa Hacienda Tierra Dulce, nacida de un trabajo de grado.
Proyección social y emprendimiento comunitario
La dirección de Proyección Social, liderada por Catherine Martínez, ha fortalecido el vínculo con organizaciones y fundaciones del Meta. A través de ferias y talleres de emprendimiento, Uniminuto impulsa la creación de micronegocios locales y fomenta la reactivación económica en sectores que más lo necesitan.
“Estamos dándole la mano a la comunidad para que sus pequeños emprendimientos se conviertan en proyectos sostenibles. Nuestra meta es que el conocimiento se traduzca en oportunidades reales”, enfatizó el director.
Una universidad que transforma vidas
El espíritu del padre Rafael García Herreros, fundador de la obra Minuto de Dios, sigue siendo la guía de cada acción: servir a la comunidad y transformar vidas a través de la educación.
La jornada con los niños de la Fundación Brazos de Dios es solo una muestra del impacto que puede tener una universidad cuando sale de las aulas para llevar conocimiento, esperanza y herramientas de futuro a quienes más lo necesitan.
“La educación no es solo para formar profesionales, sino para formar seres humanos comprometidos con su territorio. Esa es la esencia de Uniminuto”, concluyó Beltrán Quintero.
/Llanoalmundo






